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Archivos diarios: marzo 10, 2011

Patti y otros genocidas próximos a ser Sentenciados …

SENTENCIAS Y ACTO

Con el recital de Los Auténticos Decadentes

Llegan las condenas para los genocidas Patti, Bignone, Riveros, Rodríguez y Meneghini por delitos de lesa humanidad

En el marco de los juicios históricos a los genocidas, el jueves 14 de abril se conocerán las sentencias para los represores Luis Abelardo Patti, Reynaldo Bignone, Santiago Riveros, Fernando Meneghini y Martín Rodríguez. A las 9:30 horas tendrán la posibilidad de decir sus “últimas palabras” antes de la lectura del veredicto, que se realizará alrededor de las 17:00 horas, tras un cuarto intermedio.

En ese corte de la audiencia, se realizará una marcha desde Márquez y San Martín, a las 15:00 horas, para llegar a la sede del juicio, frente a la cual será el acto central, convocado por Organismos de Derechos Humanos y más de 70 Organizaciones barriales, sindicales, gremiales, políticas, culturales y estudiantiles. La audiencia de lectura del veredicto será transmitida en la calle. En el cierre participarán Los Auténticos Decadentes, con un recital gratuito.

Una jornada histórica

Los juicios a los genocidas son un logro del pueblo por Memoria, Verdad y Justicia. No hay impunidad que pueda derrotar la organización y la lucha. Este momento es histórico, reparador, fundamental para la sociedad en su conjunto, porque los crímenes de lesa humanidad, es decir cuya víctima colectiva fue el pueblo, empezaron a ser juzgados y condenados. Exigimos cárcel común, perpetua y efectiva para todos los genocidas y sus cómplices.

Sede del juicio

Auditorio Municipal “Hugo del Carril”, ubicado en Sáenz Peña 4151, en José León Suárez. Para ingresar es necesario llevar DNI o cédula (pasaporte en caso de ser extranjero/a). El acto central y recital serán en el predio ubicado frente al Auditorio.

Más información sobre el juicio, los hechos juzgados y las víctimas

Es oral y público y comenzó el 27/9/2010, a cargo del Tribunal Nº 1 de San Martín, integrado por los jueces Lucila Larrandart, Marta Milloc y Horacio Sagretti. En el debate se juzga la participación de los genocidas por los delitos de secuestro, aplicación de tormentos y el homicidio del militante de Montoneros Gastón Roberto José Gonçálves; el secuestro e imposición de tormentos al ex diputado nacional peronista Diego Muníz Barreto y su secretario, Juan José Fernández; el homicidio agravado de Muníz Barreto y la tentativa de homicidio de Fernández; el allanamiento ilegal en la casa de la familia D´Amico y la privación ilegal de libertad de los hermanos Guillermo David y Luis Rodolfo D´Amico y sus padres Josefina Molina y Luis D´Amico; el secuestro de Carlos Daniel Souto y el de Osvaldo Tomás Ariosti.

Los represores juzgados

1-  Santiago Omar Riveros: fue Comandante del Comando de Institutos Militares en 1976/77. Está condenado por delitos de lesa humanidad en el marco de la Mega-Causa Campo de Mayo.

2-  Reynaldo Benito Bignone: fue Jefe del Estado Mayor-Segundo, Comandante de dicho Cuerpo durante 1977. Está condenado por delitos de lesa humanidad en el marco de la Mega-Causa Campo de Mayo.

3-  Juan Fernando Meneghini: fue Comisario de la Comisaría 1ra. de Escobar en 1976/77. Actualmente goza del beneficio del arresto domiciliario para cumplir su prisión.

4-  Luis Abelardo Patti: era oficial de calle en la misma seccional policial durante el mismo lapso de tiempo. Actualmente cumple prisión preventiva internado en una clínica de lujo privada (FLENI de Escobar).

5-  Martín Rodríguez: “El Toro”. Represor del Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio de Campo de Mayo. En este juicio, está acusado de matar a Diego Muníz Barreto y de torturar a Juan José Fernández. Hasta febrero de 2010 fue profesor universitario en la UCA (Universidad Católica) de Salta.

Información para PRENSA:

La audiencia puede ser transmitida en vivo y en directo por televisión y radio, tomando la señal a cargo de la Universidad Nacional de San Martín-UNSAM, y pueden ser fotografiadas. Acreditación previa para prensa: prensa.poderjudicial@csjn.gov.ar

A LOS GENOCIDAS LOS JUZGA UN TRIBUNAL Y LOS CONDENAMOS TODOS

H.I.J.O.S.

Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio- Regional Capital

www.hijos-capital.org.ar

Adhesiones a hijos@hijos-capital.org.ar

 

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Publicado por en marzo 10, 2011 en Campo de Mayo, Genocidio, juicio, Muñiz Barreto, Patti, Represores

 

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Fue detenido el genocida prófugo: Nedo Otto Cardarelli

Está detenido en su domicilio – Represor “refugiado” en Villa Mercedes

Nadie de los vecinos del edificio de departamentos de Pescadores 121 podía creer que el anciano que caminaba con dificultad, ayudado por un bastón, amable y de pocas palabras, era uno de los prófugos buscados por la Justicia Federal de San Martín, Buenos aires, en uno de los juicios que se sigue por torturas y desaparición de personas. Se trata del coronel Nedo Otto Cardarelli (89), jefe del destacamento 201 que operó en 1978 en Campo de Mayo, uno de “campos de concentración”, especializados en “interrogatorios”, de la dictadura militar.

Desde el viernes por la mañana, Cardarelli está detenido en su domicilio, en uno de los departamentos de planta baja del edificio de Pescadores, entre Balcarce y Belgrano, custodiado por efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que recibe órdenes del Juzgado de San Martín y del Juzgado Federal de San Luis.

Según la información que los policías federales de Buenos Aires dieron a un grupo de periodistas de Villa Mercedes que “hizo guardia” durante casi toda la jornada del viernes, Cardarelli debería ser trasladado al Juzgado de San Martín, pero presentó certificados médicos y “la orden aún no se ha cumplido, esto llevará tal vez un día o dos”, dijo uno de los efectivos.

El coronel tiene familiares en Villa Mercedes. Entre otros, dos sobrinos lo visitaban regularmente desde que hace aproximadamente 1 año y medio alquiló el departamento en pleno centro de la ciudad. Según los vecinos, también era asidua la visita de un funcionario provincial, amigos y allegados al gobierno de San Luis.

“¿Los que venían a verlo no sabían que era un prófugo de la Justicia?”, se presentó Mónica Ocha, una militante del Mocomer y vecina del edificio de departamentos.

Cardarelli es uno de los militares que figura en la información reservada que recientemente entregó el gobierno de la Nación al Poder Judicial, referida especialmente al funcionamiento del Batallón 601, del que dependía el Destacamento 201 y los todos los destacamentos y secciones de las principales ciudades del país, unidades siempre camufladas y por lo general alejadas de los cuarteles donde trabajaron quienes interrogaban a los secuestrados en los centros clandestinos, quienes procesaban la información arrancada en las mesas de torturas, y en donde rendían cuentas centenares de aún ignotos civiles infiltrados en fábricas, sindicatos, universidades y organizaciones sociales en busca de potenciales “subversivos”.

La información sobre el represor apareció en una reciente nota que difundió el diario Página 12 y que dice textualmente:

POR PRIMERA VEZ, LA JUSTICIA TIENE LOS NOMBRES DE QUIENES ACTUARON EN INTELIGENCIA DURANTE LA DICTADURA

El fin del secreto en el Batallón 601.

El Gobierno entregó al Poder Judicial información sobre los militares y civiles que integraron la estructura de inteligencia del Ejército durante la dictadura. Aún no existe una causa judicial que investigue al Batallón 601.

Por Diego Martínez

Por primera vez desde el retorno de la democracia, fiscales y jueces que instruyen causas por delitos de lesa humanidad disponen de los nombres y responsabilidades específicas de oficiales, suboficiales y también civiles que prestaron servicios durante la dictadura en organismos de inteligencia del Ejército. Se trata del porteño Batallón 601 y de los destacamentos y secciones de las principales ciudades del país, unidades siempre camufladas y por lo general alejadas de los cuarteles donde trabajaron quienes interrogaban a los secuestrados en los centros clandestinos, quienes procesaban la información arrancada en las mesas de torturas, y en donde rendían cuentas centenares de aún ignotos civiles infiltrados en fábricas, sindicatos, universidades y organizaciones sociales en busca de potenciales “subversivos”.

La información fue aportada durante el último año por el programa Verdad y Justicia, y por el Archivo Nacional de la Memoria (ANM), que dependen del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. El primero elaboró y entregó a magistrados de cada jurisdicción informes de los respectivos destacamentos y sus integrantes, con detalle de cursos realizados (interrogadores, entre otros) y tareas asignadas según categoría y cargo. El ANM le acaba de entregar al juez federal Ariel Lijo un listado con los nombres y categorías (producción de información, analista, asesor universitario, etcétera) en las que revistaban 1599 civiles del Batallón 601, otros 2353 repartidos en destacamentos y secciones de todo el país, más 345 oficiales del Ejército que prestaron servicios en un destino u otro.

Los datos sobre el “personal civil de inteligencia”, PCI en la jerga castrense, son accesibles al Poder Judicial y a cualquier ciudadano que manifieste un interés legítimo gracias al decreto presidencial 4/2010, impulsado por la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, que en base al “derecho de la sociedad a conocer su pasado” y ante el cúmulo de requerimientos judiciales eliminó las restricciones al acceso a la información calificada como “secreto de Estado” entre 1976 y 1983.

Los informes abarcan por el momento a la estructura del Ejército, que tuvo el “control territorial” tras el golpe de Estado, y que además de civiles contó en sus filas con personal policial, de Gendarmería, Prefectura y SIDE, incluidos ex miembros de bandas de ultraderecha ligadas a la Triple A. El próximo paso del Ejecutivo será profundizar en el conocimiento de los miles de hombres y mujeres que cumplieron idénticas tareas para la Armada y la Fuerza Aérea, y que tampoco rindieron cuentas por sus acciones al amparo del terrorismo de Estado.

La impunidad del 601

“El 601 estaba integrado por representantes de todos los servicios de inteligencia importantes del país, al cual todos los organismos debían apoyar”, explicó en 1986 quien fuera su jefe en 1976 y 1977, general Alberto Valín, que murió impune. “Eran los especialistas en interrogatorios, los únicos que sabían hacerlo. Operaban en todo el país, con vestimentas de civil. Gracias a ellos se ganó la guerra”, destacó durante su declaración indagatoria el condenado general Santiago Riveros, ex comandante de Institutos Militares de Campo de Mayo.

“La desaparición es trabajo del 601”, asentaron oficiales de la embajada de los Estados Unidos en un memo de abril de 1980, luego de apuntar que los militantes montoneros capturados cuando reingresaban a la Argentina estaban secuestrados en “la prisión secreta de Campo de Mayo” y que serían “interrogados y desaparecidos permanentemente” (sic). Según ese documento desclasificado del Departamento de Estado, los norteamericanos llegaron a pensar que la junta era “prisionera” de las decisiones del batallón de Callao y Viamonte.

A pesar de su rol central en la represión, no existe aún ningún juez o fiscal abocado a investigar el complejo entramado del Batallón 601. El primer ex jefe que llega a juicio es el coronel Alberto Tepedino, juzgado en San Martín junto con el dictador Reynaldo Bignone y un grupo de ex jerarcas de Campo de Mayo. El juez Lijo investiga sólo la actuación de sus miembros en la desaparición de los militantes que volvieron al país en el marco de la “contraofensiva” de Montoneros, en 1980.

Lijo condenó en 2007 al coronel Jorge Arias Duval, jefe de la Central de Reunión del 601, y a siete de sus subordinados, incluido el PCI Santiago Hoya, que murió tres días después. Desde entonces fueron procesados apenas seis represores. El civil Julio Cirino, ex miembro de la Fundación PensAR vinculada al PRO, se ufanó ante la embajada de haber estado en tres “centros de detención e interrogación” y advirtió que los desaparecidos “no van a aparecer”. Jorge Oscar Baca, otro civil, cuyo nombre de cobertura era Juan Omar Boyé, fue el secretario de Arias Duval. También están presos el sargento Alfredo “Cacho” Feito y el ex gendarme Carlos Somoza, sindicado como interrogador en Campo de Mayo en los primeros años de la dictadura. Procesados pero libres están el coronel Julián Marina y el teniente coronel José Ramón Pereiro.

El epicentro de los interrogadores del 601 admirados por Riveros era justamente Campo de Mayo. La causa radicada en San Martín que debería investigarlos sólo alcanza por el momento a ex jefes como Fernando Verplaetsen o el propio Riveros. Somoza ni siquiera fue citado a prestar declaración indagatoria. El otro interrogador identificado, el prefecto Néstor León López, alias El Alemán, que se especializó en militantes del PRT, murió impune y en el anonimato.

También son escasos los ex miembros de unidades del interior del país que llegaron a juicio. En Córdoba fueron condenados siete integrantes del Destacamento 141 que operaron en La Perla, y se suicidó su ex jefe, coronel César Anadón. En Neuquén fue condenado el coronel Mario Gómez Arenas, ex jefe del Destacamento 182, y sus ex subordinados Sergio San Martín y Jorge Molina Ezcurra, en tanto sigue prófugo el capitán Jorge Di Pascuale. También está prófugo el coronel Nedo Otto Cardarelli, ex jefe del Destacamento 201 que en 1978 comenzó a operar en Campo de Mayo, y varios ex miembros del Destacamento 181 de Bahía Blanca.

Publicado por Crónica de San Luis

 
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Publicado por en marzo 10, 2011 en Campo de Mayo, Genocidio, juicio, Juicio genocidas argentina, Represores

 
 
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