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El caso de Norma Rodríguez

“Vos tenés que saber la verdad: tu mamá, cuando se la llevaron, estaba embarazada”

Elena Carolina Samaniego es hija de la detenida-desaparecida Norma Rodríguez, otra de las mujeres embarazadas de Campo de Mayo. Carolina narró ante el tribunal el secuestro de su madre: “Eran las tres de la mañana. Revisaron todo. La arrastraron por la escalera”. Las llevaron a ambas.
El 8 de marzo de 1977 un grupo de tareas integrado por cuatro hombres irrumpió en la casa. Dos se quedaron abajo con Norma y los otros dos subieron por la escalera. Uno entró en la habitación de sus padres y otro en la de Carolina.
“El hombre que entró a mi pieza se puso a revisar todo violentamente, y en un momento pateó la cama con fuerza y yo me puse a llorar. Me puso un arma muy, muy grande en la cabeza y me dijo ‘callate la boca’. No volví a hablar por un año”.
Norma, según contó Carolina, era maestra de adultos en zonas carenciadas. “Hacía mucho trabajo social, la recuerdo cocinando para los chicos”.
“Yo quedé con mis abuelos –precisó Carolina–, y el trámite por la tenencia fue duro. Iba una asistente social muy invasiva, olía la ropa. Un día llegó un hombre que se ofreció a tramitar la libertad de mi mamá si le daban plata. Mi abuelo tenía un negocio y todo lo que ganaba por mes se lo daba, hasta que el negocio se fundió”.
“Otro día, cuando yo tenía 15 años, fuimos a visitar a una hermana de mi abuela. En un momento me separó del grupo y me dijo: ‘Vos tenés que saber toda la verdad, tu mamá, cuando se la llevaron, estaba embarazada’”.
Previo al testimonio de Carolina, fue el turno de Alicia Castro, detenida en 1977.
Castro, que tenía 18 años, estaba en su casa junto con cinco compañeras. “¿Quién es Alicia?”, preguntó uno de los secuestradores y ella se identificó. La esposaron y la metieron en un Ford Falcon estacionado en la puerta y pasó la noche acostada en el piso de atrás del coche.
En Campo de Mayo, la encerraron junto con Silvia Pintos, una compañera de la facultad, y también con Norma Rodríguez, la mamá de la testigo Carolina Samaniego. Días más tarde, sacaron de la celda a Norma, después a Silvia, y por último a Alicia, quien por primera vez conoció “qué era la picana”. En la tortura participó “Manuel”. “Me pareció que eligió el nombre en el momento”, señaló la testigo.
Luego la someterían a más torturas y amenazas hasta que uno de los represores dijo: “Basta, esto está clarísimo”. “Y ahí se decidió mi libertad. Me querían para trabajar en Inteligencia, me decían que íbamos a seguir conectados. Me soltaron junto con Silvia Pintos. Caminamos. Llegamos hasta la estación San Isidro. Nos compramos un turrón y sacamos el boleto. Llegamos a Retiro y cada una se fue a su casa. Cuando llegué estaban mis padres esperándome en la puerta porque los habían llamado para avisarles, pidiendo disculpas por el error en nombre del Ejército”.
En resumidas cuentas, la testigo confirmó que vio a Norma Rodríguez y que el tal “Manuel” le dijo que estaba embarazada. La testigo, en este pasaje, quebró en llanto.
Publicado por Abuelas Difusión-Lunes 30 de Noviembre de 2009
 

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