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Justicia para el Negrito

10 de Marzo de 2011

EL ASESINATO DE FLOREAL AVELLANEDA DURANTE LA DICTADURA

Fuente Pagina 12

Por Adriana Meyer

na11fo02Tenía 15 años cuando fue secuestrado. Su cuerpo mutilado apareció en la costa uruguaya en 1976. El 21 de marzo debe comenzar el juicio oral contra cinco represores, entre ellos el general Santiago Omar Riveros, a quien defiende el ex juez Alfredo Bisordi.

Floreal “Negrito” Avellaneda tenía 15 cuando fue asesinado, y su cuerpo mutilado y sin vida apareció en la costa uruguaya en 1976. Luego de 33 años su caso llega a juicio oral y público. “Esperamos que los milicos paguen lo que hicieron, que los metan en cana con perpetua, no sólo por el Negrito sino por los 30 mil desaparecidos”, dice a Página/12 su madre, Iris Pereyra. A partir del 21 de marzo, cinco represores van al banquillo de los acusados, entre ellos el general Santiago Omar Riveros, defendido por el ex camarista de Casación y actual abogado de represores, Alfredo Bisordi.

“Trato de estar lo mejor posible, que esto llegue a su fin porque la lucha es dura y la Justicia deja bastante que desear, por ejemplo, aún no sabemos el lugar del juicio”, agregó Iris, de casi 70 años y sobreviviente de la noche en que la secuestraron junto a su hijo, cuando en realidad buscaban a su marido.

El Negrito, como le decían, nació en un hogar de trabajadores con compromiso social. Su abuela fue una de las primeras en organizar la solidaridad con los presos políticos de la Década Infame en los ’30, mientras que sus padres, Iris y Floreal, fueron y son militantes comunistas. Al tiempo del golpe de Estado de 1976 Floreal padre trabajaba en Tensa, una fábrica metalúrgica del norte bonaerense, y había sido elegido delegado junto a otros compañeros de izquierda y de la Juventud Peronista. Todos fueron reprimidos y algunos permanecen desaparecidos. En la madrugada del 15 de abril una banda del Ejército asaltó el hogar de los Avellaneda en busca del dirigente, que alcanzó a escapar por los techos y casi logra llevarse al Negrito. Los uniformados se llevaron a su mujer, Iris Pereyra, y a su hijo Floreal a la comisaría de Villa Martelli, donde fueron sometidos a brutales torturas. Fue la última vez que Iris vio a su hijo. Los documentos que pudieron ser rescatados son el acta de allanamiento de la vivienda y el certificado de defunción de Floreal realizado en Montevideo. Los médicos forenses encontraron señas de que el joven había sido empalado, tal como lo denunció el escritor y periodista Rodolfo Walsh en su Carta Abierta a la Junta Militar: “… incluyendo el chico de 15 años Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles”.

Una escena familiar de Floreal “el Negrito” Avellaneda con su mamá, Iris Pereyra.

Una escena familiar de Floreal “el Negrito” Avellaneda con su mamá, Iris Pereyra.

Los familiares y compañeros de militancia de los Avellaneda no se quedaron quietos. Recorrieron comisarías, jefaturas militares y despachos judiciales. El abogado Julio Viaggio, dirigente de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, logró que se ordenara la identificación del cadáver de Floreal, en mayo de 1976. Iris Pereyra sobrevivió y dio su conmovedor testimonio en el Juicio a las Juntas Militares.

La causa que llega a juicio oral, la primera del megaproceso sobre los crímenes cometidos en jurisdicción de Campo de Mayo, tiene 33 años de existencia. Dormida durante la dictadura, en 1984 fue impulsada con la detención de algunos represores. El ex presidente Raúl Alfonsín los liberó y su sucesor, Carlos Menem, indultó a sus jefes. A seis años de la anulación de las leyes de impunidad y tras lograr el reconocimiento de la inconstitucionalidad del indulto a Riveros, este general, que fue uno de los jefes máximos de la dictadura e integró la Junta Interamericana de Defensa, comenzará a ser juzgado a partir del 21 de marzo, junto a los oficiales Raúl Horacio Harsich y César Amadeo Fragni, al director de la Escuela de Infantería Osvaldo Jorge García, y a Alberto Angel Aneto, que revistaba en la comisaría de Villa Martelli.

A Riveros lo defenderá quien hasta el año pasado integraba la Cámara Nacional de Casación Penal, Alfredo Bisordi. El ex camarista logró jubilarse en junio mientras se realizaba su juicio político, acusado de demorar las causas sobre violaciones a los derechos humanos. En agosto obtuvo su matrícula como abogado, con las felicitaciones de las huestes de la activista castrense Cecilia Pando, para seguir beneficiando a los represores. Con los dos demonios como marco teórico, ya intentó abrir una causa sobre el copamiento del regimiento de Formosa realizado por Montoneros, donde murieron militantes y soldados, y se hizo cargo de la defensa del ex agente de inteligencia del Batallón 601 Julio Cirino, detenido en noviembre.

La querella de la familia estará representada por el abogado Jorge Brioso, la de la agrupación Justicia Ya! por Liliana Mazea, y Guadalupe Godoy y Carlos Zamorano representarán al Partido Comunista, al que pertenecían las víctimas, en la primera vez que un partido político actúa como querellante en un juicio de estas características. La Liga Argentina por los Derechos del Hombre y Justicia Ya! iniciaron una campaña previa al juicio con la consigna “A la calle que ya es hora de justicia”.

En memoria a Floreal “negrito” Avellaneda

floreal_ok¿Quién es el Negrito?

Floreal Edgardo Avellaneda, el Negrito, nació en la ciudad de Rosario el 14 de mayo de 1961. Era militante de la Federación Juvenil Comunista, se encargaba de las tareas de propaganda en su barrio. Vivía con su madre Iris Etelvina Pereyra de Avellaneda y con su padre Floreal Avellaneda, delegado de la fábrica textil Tensa, ambos militantes del Partido Comunista.
Floreal “el Negrito” Avellaneda, tenía tan sólo 14 años cuando fue secuestrado de su casa junto a su madre, es detenido ilegalmente y torturado. Su cadáver es hallado el 14 de mayo de 1976 en aguas del Río de la Plata. Su cuerpo fue encontrado con graves muestras de haber sufrido degradantes torturas físicas y haber sido víctima de un horroroso empalamiento.

A pesar de las torturas que le infligieron en la comisaría de Villa Martelli adonde lo llevaron, el Negrito no delató a ningún compañero, a pesar de que conocía muchos domicilios y cada una de las actividades de los comunistas del lugar: “Mi hijo ya tenía su educación y una gran valentía, lo mataron, pero no delató a ningún compañero, por eso para nosotros, los padres, es un ejemplo”.

Por eso, en homenaje al compañero “Negrito” Avellaneda, decidimos llamar por su nombre a nuestro Centro Cultural de Munro. Porque el Negrito es parte constitutiva de la identidad política y cultural de la Fede, como son todos nuestros mártires, porque en diferentes momentos y procesos de lucha los comunistas siempre han hecho su cuota de sacrificio por las reivindicaciones de nuestro pueblo. Y el Negrito representa lo más valioso de la identidad de los comunistas, que es la capacidad de ser indoblegable, aun estando en manos del enemigo. Reivindicar al Negrito no es solo valorar el sacrificio de los comunistas, si no también es una forma de reivindicar una parte sustancial de la historia de nuestro pueblo que intentó ser negada durante tantos años.

Información sobre la causa

Iris, la mamá del Negrito, luego de siete años de su secuestro y el de su hijo, presenta la primer querella. En la misma ella decía: “ Soy una modesta militante de un partido político y como tal y como ciudadana creo firmemente en la necesidad de asegurar la vigencia de los derecho y garantías y la estabilidad institucional, como sustento de la soberanía popular, y como uno de los pilares para consumar los cambios económicos y sociales que necesita el país.” (…) ”Mi hijo era militante de la Juventud del Partido Comunista. ¿Cómo puede explicarse su muerte?…Mi única explicación es que se negó a denunciar a sus compañeros y amigos. Por eso no puedo menos que rendirle junto con mi esposo, al terminar esta presentación, un sentido y emocionado homenaje, que hago extensivo, a todos los que como él enfrentaron la barbarie, y es por ello, fundamentalmente por ello, que pido y exijo VERDAD Y JUSTICIA….”

Resumen de los hechos:

En la madrugada del 15 de abril de 1976, aproximadamente a la 1:30 hs, se produjo el allanamiento. Ocho vehículos, en su mayoría Ford Falcon, rodearon la casa y ametrallaron la puerta de entrada. Disfrazados con pelucas, barbas y medias que cubrían sus rostros, irrumpieron en el hogar de forma increíblemente violenta y arrancaron el cable del teléfono. Luego de revisar toda la casa se llevaron todo el dinero que tenían (los sueldos completos de los padres del Negrito) y gran cantidad de libros de la biblioteca. En el acta respectiva que obra en esta causa, consta textualmente, que el objetivo del procedimiento era detener a Floreal Avellaneda, padre del Negrito, perteneciente al Partido Comunista, sindicado como “combatiente”, pero buscándolo a él detienen a su esposa. Esta acta aparece suscrita por el “Jefe Militar que produce la detención”: Tte. Cnel. AREVALO, firmando como testigos presenciales el Capitán FRAGNI y el Tte. 1ro. HABSICH. En la misma no se hace constar la aprehensión de Floreal Edgardo Avellaneda, probada plenamente.

Introdujeron juntos al Negrito, de sólo 14 años, y a su mamá en el asiento trasero del mismo auto. Así llegaron a su destino, la Comisaría de Villa Martelli, donde los separaron. Iris, la madre del Negrito, cuenta que escuchaba una música y los gritos de una persona a la que estaban torturando. Aparte, oía la característica tos de su hijo que estaba en un lugar próximo, a la cual ella contestaba de la misma manera tratando de hacerle saber que lo acompañaba.

Iris fue llevada a otro recinto en donde volvieron a poner la música que ya había oído, y comenzaron a interrogarla sobre el paradero de su esposo. Se le hizo bajar el vaquero y levantar la ropa, comenzaron a echarle agua y a picanearla en los pechos, órganos genitales, axilas, pies y partes del cuello.

La sesión de tortura duró largo tiempo, la desatan, la llevan a otra habitación y casi de inmediato oye la voz de su hijo cerca que desesperadamente la suplicó: “deciles mami, que papá se escapó…”. Luego volvió el silencio, hasta que de nuevo comenzó a oir la música anterior y los gritos de dolor del Negrito, su hijo, sometido a la tortura.

Nunca más se encontraron. Iris fue trasladada a la Cárcel de Olmos, donde permaneció detenida ilegalmente durante dos años y medio.

Se recurrió a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, a la Iglesia y a otras instituciones para obtener la libertad de Iris y averiguar el paradero e su hijo, Floreal “el Negrito” Avellaneda, sin resultado alguno.

El 16 de mayo de 1976, aparece una noticia periodística (Diario “Última Hora”), en el cual, mediante un comunicado oficial de la Prefectura Nacional Naval, se informa que de la aparición de 8 cadáveres en las costas del Uruguay. Uno de los cuerpos tenía un tatuaje en forma de corazón con las iniciales “F” y “A”. Era el Negrito.

Se hizo cargo de las acciones legales presentadas el Dr. Julio José Viaggio. Iris a raíz de las gestiones judiciales y extrajudiciales realizadas, recuperó su libertad el 13 de julio de 1978.

El Negrito fue encontrado sin vida, en las situaciones ya mencionadas, el 14 de mayo de 1976 en las costas de la República del Uruguay.

 

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