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4to JUICIO

Causa: N° 2932/09

“Ricchiutti, José Luís y Hermann, Elida Renée s/ inf. arts. 45, 54, 146 y 139 CP (Vma. Bárbara María de Guadalupe Ricchiuti)”. Tribunal Oral Federal N° 5 de San Martín.

• Sentencia: 28/12/2010

Nuevo  juicio de la megacausa Campo de Mayo

El 4 de febrero de 2011 los jueces Bianco, Díaz Cabral y Ruiz Paz del Tribunal Oral Federal Nº 5 de San Martín condenaron a Luís José Ricchiuti a 13 años de prisión y a su esposa Elida Renee Hermann a 8 años de prisión por los delitos de sustracción, retención y ocultamiento de Bárbara, hija de Beatriz Recchia y de Antonio García.

Los querellantes: “Asociación Civil Abuelas de Plaza de Mayo”, la Fiscalía y la hermana de Bárbara, Juliana Inés García los acusaron de  “retener y ocultar desde el 17 de mayo de 1977 a una niña recién nacida que fue sustraída de su madre por medios violentos por Agentes del Ejército Argentino, o de otras fuerzas represivas que actuaban bajo su control, impidiendo que sus familiares establecieran contacto con ella y ejercieran legítimamente su tenencia. Ambos le impusieron a la niña un nombre y un apellido distinto al de sus padres: “Bárbara María de Guadalupe Ricchiuti. Así, los imputados Luis José Ricchiuti y Elida Renee Hermann alteraron el estado civil y la identidad de la hija de Beatriz Recchia y Antonio Domingo García.

Beatriz Recchia y Antonio Domingo García

Beatriz Recchia primero y sus parientes después se vieron privados de criarla y tenerla consigo. En particular su hermana. Juliana García, se vio privada de crecer con ella. Frente a la desaparición forzada de sus padres, tampoco sus abuelos pudieron tomar contacto con Bárbara.

La retención y ocultación de Bárbara se produjo desde el momento en que la tuvieron en su poder, lo cual sucedió desde el 17 de mayo de 1977, y se prolongó hasta el día 13 de febrero de 2009, cesando cuando le fue notificado oficialmente a ella y a sus familiares legítimos el resultado de la pericia genética realizada en esta causa, que reveló su verdadera identidad. Durante todo el período comprendido entre las fechas indicadas, los imputados impidieron el restablecimiento de los vínculos entre Bárbara y sus familiares, quienes no cesaron de buscarla.

Asimismo, Ricchiuti se encargó de asentar en distintos medios documentales y registros públicos esos datos personales falsos impuestos a la niña. Concretamente, con un certificado de nacimiento con datos falsos, que suscribió el médico Osvaldo Cores, e  inscribió a la niña como si fuera hija suya y de Hermann en la Delegación General Pacheco, Partido de Tigre.

Represor José Luis Ricchiuti

Bárbara fue sustraída por Ricchiuti de Campo de Mayo donde se desempeñaba como miembro de las Fuerzas Armadas en el Batallón de Inteligencia 601 – Servicio de Informaciones del Ejército.

Por su parte el Sr. Defensor Público Oficial, solicitó se declare la nulidad de la orden de allanamiento, la nulidad de la pericia genética, con la consiguiente libre absolución de sus defendidos. También en forma principal entendió que la acción penal se encontraba prescripta. Por último consideró excesivas las penas solicitadas por la querella ( 25 y 19 años) y la fiscalía ( 20 y 14 años).

LOS HECHOS

Ha quedado debidamente acreditado que el 12 de enero de 1977, en horas de la madrugada Beatriz Recchia, quien estaba embarazada de cinco meses, fue secuestrada en un operativo desarrollado por integrantes de las Fuerzas Armadas en su vivienda de la calle Independencia 1940 de la localidad de Villa Adelina, Partido de San Isidro, Provincia de Buenos Aires.

En dicho procedimiento resultó muerto Antonio D. García, esposo de Beatriz Recchia y también se determinó que Juliana, hija de los mencionados y quien se encontraba en compañía de sus padres al momentode producirse el operativo militar, fue trasladada al domicilio de su abuela materna por personal policial, quienes no se identificaron frente a sus familiares.

Beatriz Recchia fue llevada al centro clandestino “El Campito” ubicado dentro de la Guarnición Campo de Mayo, en donde fue vista en estado de gravidez por varios sobrevivientes dando a luz a una bebé en un momento indeterminado pero posiblemente el día 17 de mayo de 1977, presumiblemente en la maternidad del Hospital Militar de Campo de Mayo, criatura que le fuera sustraída en ese momento o poco tiempo después.

En relación a Antonio García, se ha probado que la Comisaría de San Isidro Tercera solicita al Registro Civil que se labre el acta de defunción del cadáver N.N., mencionándose los datos físicos de dicha persona, que se trata de una persona indigente y donde se señala que el fallecimiento se produjo “a raíz de un enfrentamiento con personal policial” y que dicha solicitud se realizaba “por disposición del Área 420”.

La información publicada en el Diario La Prensa del 13 de enero de 1977, cuya fotocopia obra a fojas 39 de la causa mencionada donde bajo el título “En Villa Adelina fue muerto un terrorista” da la noticia y publica un comunicado del Comando en Jefe del Ejercito con el siguiente texto: “El Comando de Zona 4 informa a la población que el día 12 de enero a las 5 horas Fuerzas Legales efectuaron un procedimiento de control de población en una finca ubicada en la calle Independencia al 1900 de la localidad de Villa Adelina. Ante la orden de salir de la vivienda para identificar a sus moradores, desde el interior se abrió el fuego. Las Fuerzas Legales atacaron inmediatamente, abatiendo a un delincuente subversivo del sexo masculino del bando autodenominada Montoneros cuyos datos de filiación se están procesando para su identificación. Finalizada la operación se encontró abandonada en el lugar una criatura de unos 4 años de edad, cuya madre al parecer había fugado aprovechando la confusión producida durante el enfrentamiento. Se obtuvo abundante documentación de carácter marxista. Las Fuerzas Legales tuvieron dos oficiales heridos”.

Declararon en el juicio, Juan Carlos Pose, subcomisario de entonces de la Comisaría de Villa Adelina, los tíos Alberto Recchia y Alba García, Beatriz Castiglione una sobreviviente de Campo de Mayo (detenida-desaparecida junto a otras embarazadas entre ellas estaba “Tina” que luego supo que era Beatriz Recchia), vecinos, enfermeras y una obstetra de la maternidad clandestina.

Tanto la familia Recchia como la familia García no cesaron en la búsqueda desde el primer momento  tanto de Beatriz como del niño o niña que habría nacido así como averiguar el lugar donde había sido enterrado Antonio y éste sería el cementerio de Boulogne.

Alba García relató los padecimientos que sufrió toda la familia en la espera y en la búsqueda de Beatriz, sufrimientos que duraron treinta y dos años y que sus padres, los padres de Beatriz, su marido y el marido de una de sus hermanas fallecieron en ese lapso sin enterarse de la aparición de la hija de Antonio García y de Beatriz Recchia. Por último expresó que Bárbara se ha integrado perfectamente tanto con la hermana Juliana como con las familias Recchia y García.

Los jueces desestimaron la inverosímil versión que dio Ricchuti, dijo que “la halló en el interior de su vehículo que se encontraba en la playa de estacionamiento cercana a su domicilio y que la criatura estaba envuelta en una mantita sobre el asiento trasero y expresa que eso ocurrió el día 18 de mayo de 1977. Que llamó a su esposa, le mostró la criatura y que luego decidieron concurrir al Hospital Militar de Campo de Mayo y que dirían que era su hija y en el trayecto decidieron que se llamaría Bárbara María de Guadalupe. Continua expresando que dado que le pareció poco prudente hacer la denuncia de la aparición de la criatura pues podría ser derivada a un orfanato decidieron esperar si alguien aparecía buscando a un bebé y dado que pasaron los días y atento que nadie buscaba a la criatura concurrió al consultorio del Dr. Cores que atendía en las cercanías de su domicilio con el objeto de obtener un certificado de nacimiento.

Dijo que “dentro del Batallón de Inteligencia 601 donde estaba destinado y por el grado que tenía realizaba tareas insignificantes dado que se dedicaba a sacar fotocopias, preparar café y realizar tareas netamente burocráticas”.

Los jueces dicen que “no resulta creíble que una persona que se preparó y capacitó dentro de la Escuela de Inteligencia del Ejército, en el Curso Técnico de Inteligencia, iniciado el 16 de octubre de 1975 y finalizado el 29 de noviembre de 1976 realizara tareas de menor cuantía.

Evidentemente Ricchuti continuó realizando sus tareas como suboficial dentro del Batallón de Inteligencia 601 y posteriormente en Paso de los Libres, en forma eficaz pues no solo mereció el reconocimiento de sus superiores sino que en 1985 fue seleccionado para cubrir servicios en el extranjero, habiendo sido destinado a la Agregaduría Militar en la Embajada argentina en Italia.

Los jueces argumentaron que “resulta víctima, en primer lugar la menor retenida o ocultada y en segunda término su familia y que el delito cesa cuando la retenida u ocultada recupera la identidad. Los hechos analizados forman parte de la ejecución de la desaparición forzada de Beatriz Recchia y de Bárbara María de Guadalupe García Recchia.

La desaparición forzada es tal por la falta de información sobre la existencia de la privación de libertad, o por la negativa a reconocer su existencia, o por la falta de información sobre el paradero de la persona.

En términos llanos, lo característico del delito es la pérdida de todo rastro de la persona colocada en situación de desaparición forzada y en el caso particular de Bárbara María Guadalupe García Recchia se perpetró mediante el ocultamiento de los datos del lugar de nacimiento, y de la identidad de su madre, y luego mediante la retención u ocultamiento de la niña, el emplazamiento en un estado de familia que no corresponde a su nacimiento, la expedición de documentos ideológicamente falsos para ocultar la verdadera identidad de la madre y las circunstancias del nacimiento, y la obtención de documentos de identidad falsos sobre la base de los actos anteriores, constituye parte de los actos ejecutivos de desaparición forzada de la madre, pues mediante esos actos se oculta todo dato que podría dar noticia de la suerte de Beatriz Recchia.

puede pensarse en una tentativa de eliminar la memoria de esas víctimas, sumiéndolas en la ignorancia no sólo de su origen sino también hasta de su propia orfandad”, como en un delito que “se erige en una nueva cosificación humana que guarda cierto parentesco con la esclavitud, por considerar a los infantes como parte de botines de correrías criminales. Es además, la forma másbrutal de colocar al niño al margen de la protección de la ley,porque, por la concomitancia o proximidad que tienen con sunacimiento las acciones de sustracción, alteración de estadoy falsedades documentales, él mismo no estará en condiciones de reclamar la protección de la ley, pues en un número importante de casos, si no la mayoría, no tendrá conciencia de que él mismo ha sido colocado en situación de desaparecido, y por ende, de reclamar tal protección”. Zaffaroni y Lorenzetti

Para los jueces los Atenuantes fueron: la falta de antecedentespenales y los trastornos de su personalidad y la enfermedad de Herman.

Y no así la edad de los imputados, tal como lo solicita la defensa, por no considerarla como avanzada y si así fuera tampoco la valorarían en tal sentido.

Consideraron comoAgravantes respecto a ambos imputados:

a) la magnitud y cualidad del daño causado a Bárbara María de

Guadalupe García Recchia que a pesar de no habar comparecido al debate y no tener exámenes a su respecto cabe establecer sin duda alguna que se produjo en ella un profundo daño psicológico y si se ha demostrado palmariamente el daño padecido por sus familiares, con la incertidumbre y angustia que tuvieron respecto al destino de la menor, y también de la suerte de su madre.

Toman en cuenta el relato efectuado por Juliana Inés García quien a lo largo de su vida buscó a su hermano, dado que siempre pensó que en cautiverio había nacido un varón, búsqueda que la llevó hasta a viajar al Paraguay para entrevistarse a una persona que podía ser su hermano y la forma en que cesaron sus padecimientos cuando se determinó la verdadera identidad de Bárbara y que la misma era la hermana buscada.

b) el tiempo que duró el ocultamiento que se llevó a cabo por más de treinta y un años.

c) la naturaleza de la acción llevada a cabo, que tal como lo sostuviera anteriormente forma parte de la ejecución de un delito de desaparición forzada.

d) la intervención plural de los encartados en los delitos de retención y ocultamiento de un menor y alteración del estado civil dado que dicho accionar conjunto facilitó tanto la retención como el ocultamiento llevado a cabo.

A lo expuesto suman en el caso de Luis José Ricchuti la participación que le cupo al mismo en las falsedades documentales que no se le atribuyen a Herman y que la circunstancia que fue la persona que se encargó de obtener el certificado de nacimiento falso.

En cuanto a las agravantes referidas a Luis José Ricchuti:

a) la condición de militar de Ricchuti debe ser considera como tal pues nos encontramos frente a un funcionario público y como tal pesa sobre él una mayor exigencia de legalidad en su obrar;

b) la mayor instrucción que el mencionado tiene dado que no solo realizó cursos de inteligencia sino que en 1999 obtuvo el título de Licenciado en Ciencias de la Educación;

c) y el hecho de haber sido él quien se encargó de la búsqueda del certificado de nacimiento.

Todo lo expuesto y ante la existencia de atenuantes exclusivas para Hermann y de agravantes específicas para Ricchuti  consideran adecuado la fijación de la pena de prisión en montos diferentes, considerando que la pena de trece años y seis meses de prisión es la adecuada para Luis José Ricchuti y la de ocho años de prisión para

Elida Renee Herman

 

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